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viernes, 30 de julio de 2010

Morir deprisa.

Tiempo, maldito seas allá donde estés.
Soplo de aire que deambulas por mis venas sin dejarme apenas respirar.
Tiempo, susurro de dioses.
Que se carcajean de nosotros por perecer bajo sus bromas y sus perversiones.
Tiempo, ola salada y asesina.
Que arrastras a las cálidas playas horror y destrucción.
Tiempo, peldaño al infierno de los cielos.
Allí donde jamás me vereis.
Tiempo, nota musical.
Producida por los bufidos de seres errantes.
Tiempo, moho de las almas puras.
No dejas crear canciones en los muros blancos de las cárceles de nuestras vidas.
Tiempo, gota de agua de rio.
Rio encabritado que te escabulles entre mis poros casi cerrados.
Tiempo, gota de sangre.
Ardes en mis entrañas, galopas por mis venas y dejas todo por hacer.
Tiempo, sueños irreales.
Que me despiertas para poder morir un día más.
Tiempo, amante infiel.
Engañas a quién te desea, mientes, oscureces al amor.
Tiempo.
Te deseo.
Te necesito.
Dame más de ti...porque sino jamás volveré a ver a mi hija sonrreir....

miércoles, 14 de julio de 2010

El latido de un árbol .....

...lo siento pero ya no voy a poner más fragmentos su totalidad está en el libro publicado... me quiero dedicar a cosas nuevas y no voy a colgar nada de lo que esté en El Trovador decapitado... paso página que si no me quedo anclado. Estoy intentando preparar otro libro de relatos y continuar con aquel proyecto de novela. Me queda por completar la saga de 8 a 9...demasiado cosas para el poco tiempo que tengo... y a todo ello ir siguiendo y leyendo vuestros blogs....aaaaaggg maldito tiempo quien te posee y quien te maneja....oro..yo no quiero oro ni dinero...quiero tiempo y sabiduría para dominarlo...

Besotes

JJ

Pos data el libro en papel o en descarga en Bubok, siento que se pasen con el precio de envío y su mínimo....recordar que yo no me llevo el importe completo solo una pequeña parte.

ReBesotes

ReJJ

martes, 29 de junio de 2010

El latido de un árbol (5to fragmento)

Mar de arena era su destino, el desierto era su lugar buscado. Era un largo viaje, solitario pesar, ¿qué encontraría por el camino?, ¿Cómo iría?. Se alejó de la ladera del río para regresar a la senda, allí donde una piedra le habló. –Si pudiera volar llegaría pronto a mi destino- No le faltaba razón, porqué un mar debía cruzar, quizás un océano. Andaba y andaba, el día estaba agotado y dejó paso a su amada noche. El joven exhausto se sentó al lado de un árbol, se recostó sobre hojas y se durmió. Al instante de cerrar los ojos su inconsciente empezó a vivir, ¿Qué historias albergaba aquella vida?, una de ellas fue la siguiente: -Un mar se extendía sobre su mirada, el oleaje teñía de blanco espumoso ese azul oscuro, las nubes ocupaban casi todo el cielo, pero dejaban pasar algún rayo solar lo que hacía que el espectáculo fuese aún más bello; las flechas del astro rey dibujaban una cortina brillante. Un ave sobrevolaba aquel paisaje fantástico. Él lo observaba todo desde un galeón, era de una madera brillante, sus mástiles tocaban el cielo y las nubes se enredaban con las cuerdas de las velas. Clavos y encajes eran de oro, los bordes metálicos de plata y las ventanas eran diamantes. El suelo era de azabache, el más negro jamás visto. Las velas eran de seda negra, tenían un bordado tejido con hilos de color rojo, verde y negro que formaban un dragón enfurecido. En la proa, debajo del bauprés, había una figura majestuosa, bella, era una mujer desnuda, se cubría su sexo con una mano, la izquierda, con la derecha sus pechos. Era de bronce, brillante, pulido, daba la sensación que en cualquier momento cobraría vida. El pecho parecía latir y sus ojos lágrimas derramar. Sus labios eran grueso, carnosos, sensuales; incitaban al beso. Su nariz una gota de rocío, sus ojos sensibles con expresión cálida, serena, tranquila; emanaba seguridad, contrastaba su sonrisa entre melancólica e irónica. Su pelo largo serpenteaba por casi todo su cuerpo, el viento parecía querer apartarlo para mostrar su silueta. Silueta dibujada sobre un lienzo de madera.
Era un barco bien armado, cincuenta o cien cañones por costado, de oro, plata y cobre, con balas de cristal rojizas y azuladas o verdosas y anaranjadas o blancas y negras. Toda la tripulación estaba al servicio del Capitán Dorvatro.
Nada ni nadie podía con aquel galeón, por nombre Soledad I. Miles de batallas ganadas, ninguna perdida. Era impensable perder bajo el mando de aquel capitán tocado por la protección de su diosa Lucigel. Representada en la proa. Incluso la ira de la naturaleza se apaciguaba cuando él levantaba los brazos y gritaba. Pero en su sueño aquel día una tormenta acechaba al barco. Rayos caían en picado, el fuego iluminaba el cielo, trompetas tocaban el himno de la muerte, algunos de la tripulación saltaban de barco y gritaban: “!Socorro, socorro, Capitán haga algo!”
-Esperar a que acabe lo que me acontece ahora- ¿qué podría ser más importante que aquella emergencia?, eso era lo que recorría la mente de los marinos. Pero nadie dudaba de él y de sus decisiones. Estaba encerrado en su camarote, escribía un poema a su Diosa, el siguiente:
-¡Oh Diosa mía!,
¡oh maldita hembra!,
¡Oh, el amor me haces!,
¡Oh, el placer me invade!.
Buscar debo,
encontrar necesito,
amar, soñar, verbos
sin mas, verdad
sin mas. ¿Qué mas
que morir?, ¿qué menos
que llorar?.
¡Oh Diosa del mal!,
¡oh bendita mujer!.

Un poema, una canción, mientras un concierto en el mar había. –Ahora puedo mis valientes, ayudar os debo y salvaros quiero – mientras sus palabras los tranquilizaba, subía a cubierta, vestía con pantalones ceñidos de color verde tan oscuro que parecía una noche sin luna, una camisa blanca perla con un bordado con hilo de sol una rosa y una águila en el pecho izquierdo, un puñal y un ojo llorando en el derecho. Calzaba unas botas negras que le cubrían hasta las rodillas. Encima un chaleco a juego con el pantalón. Un cinturón grueso con una hebilla de plata, que un león era. Agarraba su espada y su daga, ambas con nombre propio, la primera Esbelta y la segunda, Alba. Con su ornamenta característica se posó en la punta de la proa. Empezó a llover, como rugía el cielo, la tierra temblaba, el mar se agitaba, los hombres lloraban, él se reía y su dama disfrutaba. Un tornado en el horizonte, le acompañaba una luz roja y fuego sobre el mar. Rayos, truenos, vientos huracanados y los mismos crujidos del barco tocaban una canción, una música infernal. “-¿Qué hará nuestro capitán?-“ El reía y reía, sangraba y lloraba, jadeaba de placer y se relamía las heridas, entonces gritó y gritó, la tormenta le oyó, y rugió más que él. Desenvainó su daga, se rasgó la camisa y el chaleco lanzó al mar. A pecho descubierto enfrentarse iba. Sin temor, sin miedo cogió fuerte su daga y el tórax se abrió, sangre y más sangre brotó de su cuerpo, de su ser. Seguía riendo, gritaba todo lo que su fuerza interior le daba, se le oía más que a la misma tormenta. Un hombre con el pecho ensangrentado y con el cuerpo encabritado se enfrentaba al salvajismo de la naturaleza.
En sus ojos, lenguas de fuego.................

lunes, 21 de junio de 2010

BALAS SIN NOMBRE

No se cuanto tiempo llevo aquí. Levanto la cabeza levemente solo para mirar si se mueve algo en mi horizonte. Estar tumbado a priori parece cómodo, pero cuando prácticamente es tu posición normal. Se te duermen todos los músculos, primero es un cosquilleo, luego ese cosquilleo parecen pequeñas descargas eléctricas, más tarde se convierten en rampas para dar paso al dolor a veces inaguantable, pero para eso nos proporcionan un kid médico legal, no se si me queda algo, yo ya tiro del kid no oficial, de ese que está completamente prohibido por nuestro superiores delante de políticos o estamentos oficiales, pero que en las instrucciones incluso nos explican como debemos tomarlas y en que dosis, y sobre todo no comprarlo en la calle, sino a gente de confianza, claro está que ellos te indican quienes son los de confianza.
Creo que llevo semanas solo comiendo comida enlatada y barras energéticas, ahora hace días que no me vienen a visitar ni superiores ni los de avituallamiento, ya me dijeron en su última visita que tardarían en volver, por eso me dejaron más alimentos y líquidos de lo normal, y medicinas de las legales y de las que no existen. Las órdenes ya las tenía claras antes de tumbarme en esta colina, disparar a todo lo susceptible de ser enemigo.
Mi puesto es privilegiado, es una pequeña colina rodeada de pequeños árboles, matojos y rocas, todo ello me hacen ser invisible, podrían pasarme por encima y no se darían cuenta de que hay un ser humano bajo sus pies. Entre unas rocas he cavado una pequeña zanja en la que yo estoy tumbado, me cubro con un tronco hueco, entre el tronco y yo hay una tela color por una lado de camuflaje verde y por el otro color tierra, el tronco al ser marrón la parte de la malla que me cubre es de un tono arenoso, el resto de decoración son los matojos y hierbajos que me rodean, soy invisible, incluso mi arma es transparente a los ojos de los mortales, es de una aleación que no deja que la luz se refleje, a de mas la pinto dependiendo el paisaje, usamos unas pinturas fáciles de secar con productos especiales que no existen en el mercado tradicional. En la base de la zanja me he colocado una manta algo acolchada para no estar del todo incómodo, ya ni la noto.
A veces me incorporo, pero no debo estar mucho tiempo enseñando mi cuerpo porque al estar solo soy presa fácil para el enemigo, aun poniendo trampas caería fácilmente si detectaran mi posición. La ciudad que controlo está a un kilómetro, si veo movimiento extraño me da tiempo de huir, ¿pero a dónde?, por eso solo paso algún minuto fuera de mi caparazón, la verdad es que me asemejo más a un caracol que a un ser humano. Tendríais que ver cuando me levanto de mi escondrijo, me tiemblan las piernas casi no me aguanto en pie, si alguien mirara vería a un matorral dando tumbos, llevo una especie de mono de camuflaje adornado como si fuese un árbol de navidad pero en vez de bolas plateadas llevo colgado hojas, piedras y arena, y mi espíritu muy navideño, la verdad no es.
El dormir es un tema peliagudo, no puedo estar más de dos horas seguidas, pero por otro lado necesito relajar cuerpo y mente, así que me he hecho un planning de descanso, cada seis horas de tensión duermo o descanso una o dos horas máximo. Mi despertador no suena ni vibra, ni hace luces, es un reloj interno, mi cuerpo se ha adaptado tanto a este sistema que mis párpados se abren automáticamente . No sé lo que haré cuando llegue a casa y tenga una vida normal, si vivo solo, en fin no hay problema pero como mantenga una relación con alguien, lo vamos a pasar mal. Supongo que luego sabré adaptarme a la vida de un civil corriente, con familia y con las preocupaciones típicas, ir al super, pagar hipoteca, sacar al perro a pasear, dormir ocho horas seguidas, no matar a nadie, digo yo que lo sabré hacer ¿no?.

No se cuanto tiempo llevo aquí. Creo que llevo semanas o meses, para mi el tiempo no existe o al menos no debe existir, sino podría acabar loco o peor aún, dormido. Por suerte mi tiempo lo calculo a través de las víctimas de mi puntería. Procuro hacer que caiga un terrorista cada intervalo entre descanso y descanso, así se cuando he de descansar o comer o mear, les he de llamar terroristas en nuestro vocabulario queda excluido hablar de hombres, mujeres o niños, o simplemente seres vivos, para nosotros solo son trozos de carne y a nuestros superiores se les antoja llamar terroristas, así tenemos todos las conciencias tranquilas, o al menos aparentemente. Que lejos de la realidad. Bueno haciendo este cálculo diría que llevo, a ver si cuento que cada hora cae uno, pero claro si van de dos en dos… no entonces solo cuento uno, días festivos no valen… los del camión, no me quedó claro cuantos iban… si, creo que llevo más de dos meses aquí.
Cuando la conciencia llama a tu puerta también debemos sobreponernos, para eso hay unas técnicas, les llaman Tácticas de sobreconciencia, hay varios capítulos, es lógico es un tema que preocupa a nuestros superiores, no vaya a ser que nos derrumbemos a las primera de cambio, y es que matar en nombre de la libertad no es fácil, si te preparas psicológicamente un poquito, se hace mas llevadero, y si te medicas más aun. Una de las tácticas es darle sentido a tu disparo, es darle un motivo de que exista, por ejemplo, ayer le disparé a un soldado enemigo, si te entran dudas piensas, él haría lo mismo, te mataría sin dudarlo o quizás a un compañero tuyo o violaría a tu mujer si pudiera, o invadiría un país bueno. Así pues tu bala se llama libertad o uf menos mal que te he usado.
Si por ejemplo matas a una mujer piensas que en su vestido lleva escondido alimentos o medicinas para tus enemigos, lo que quiere decir que alimenta a terroristas, esos que a su vez te podrían matar a ti o tus compañeros o violar otra vez a tu mujer, no entra en nuestras cabezas porque está prohibido pensar que esa enorme barriga alberga un bebé, no, sobre todo eso no!
Si por otro lado matas a un niño de edades entre catorce y diecisiete años, se considera adulto y por tanto un soldado, por tanto es el punto explicado antes. Si por otro lado el niño es menor de catorce años, la cosa cambia, has de pensar que en sus juguetes puede haber algún tipo de explosivo, y si no lleva ningún juguete, puede ser que lleve adosado a su cuerpo una bomba, lo cual es un claro peligro para la humanidad libre, la cual nosotros defendemos. Así pues no le quitamos la vida a él, sino salvamos la vida a muchos otros niños inocentes. Y en este caso la bala se llama esperanza.
Como veis hay muchos motivos para cerrar las puertas a la conciencia. Uy! hay movimiento en la calle mayor, o en lo que queda de ella, muchos soldados, coches blindados, periodistas; ¿que está pasando?, voy a ver de cerca, solo he de destapar a mi amiga y poner el ojo cerca de la mira, es brutal como un kilómetro de distancia se reduce a nada. Pero, ¡si son de los nuestros!, porque no me han dicho nada, ¿habremos tomado el control de la ciudad?, se han olvidado de mi, yo que llevo semanas aquí defendiendo al mundo de terroristas. Quien será el del coche, a ver ya sale, ¡oh Dios, si es mi Presidente! Definitivamente hemos tomado el control no solo de esta ciudad sino de la zona, porque si viene en persona, muy seguros han de estar de que no le suceda nada.
Creo que mi conciencia se ido de vacaciones. Porque me está entrando unas ganas de matar a mi jefe. Pero para asegurarme de que no me jugará una mala pasada, voy a convencerla. A ver, en primer lugar el tiene el poder de decidir a quien matamos y a quien no, eso por otro lado se puede poner en contra de nuestro país libre, que deja de ser libre cuando solo una persona puede acabar con millones de ellas; si, voy bien, en nombre de la seguridad me hace matar a niños, mujeres y a todo lo que se mueva, pero en verdad lo que interesa es el precio del petróleo, por tanto miente, por tanto esto va en contra de la educación de esos niños a los que defendemos matando a otros; sigo bien. Creo que esta bala que ya está cargada la voy a llamar, por fin me nos libramos de él. Se que después de él vendrán otros, muchos otros, ¿pero y lo a gusto que me voy a quedar?, quizás le demuestre a todos, que no hay nadie que se libre de la muerte repentina, esa muerte a la que me han enseñado aplicar sin piedad, sin dudar he de apretar el gatillo, se cruce quien se cruce en mi punto de mira, y soy bueno, voy a realizar el último de mis disparos, luego recogeré mis cosas y desapareceré, total, no existo, ellos han querido que no existiera, a de mas tengo más de un kilómetro de ventaja. Mis músculos se recuperarán rápido, aun me queda "medicina", colombiana, muy buena. Lo que no se si reclamar un finiquito o las vacaciones que me deben, quizás no. En fin me voy que el dedo ya ha hecho su función.

miércoles, 26 de mayo de 2010

EN UN DIA COMO HOY

Solo en casa, Sí, en un día como hoy y estoy solo. Decidí pasar una semana en la casa de campo, solo. Que tranquilidad, pero tanta, espero que se rompa de una vez, pronto!. Quien lo hubiera pensado, yo no. Pero claro algún día tenía que suceder, y ha sido hoy.
Soy escritor, mi nombre da igual. No creí que llegara a serlo pero a veces la suerte ayuda. Escribo relatos cortos, cuentos fantásticos, historias de mundos irreales. Lo que ahora escribo seguro que se convertirá en un best seller o algo así, ¿por qué?, pues porque son las horas muerta de un famoso escritor, poco después de la Tercera Guerra Mundial. Se veía venir, se intuía, se palpaba en el ambiente, ¿pero tan pronto?. Además, nadie podía pensar que al final decidiesen utilizar las bombas atómicas. Como se puede llegar a ese extremo. Que valientes son los Militares y los Jefes de Estado no le temen a los efectos de la radiación y eso que también están expuestos, y no solo ellos también sus seres queridos. ¡Que coraje!. Lo que no entiendo es porque ellos y sus respectivas familias se han ido a las Casas.plataforma de la base lunar 0.07, decían que eran pruebas y prototipos, pero deben funcionar ya..., ¿lo de irse allí lo habrán hecho por estrategia?, seguro que si, por eso se han ido amigos y enemigos todos juntos, allí discutirán y arreglarán sus problemas, lo malo es que han hecho extensible al resto de la humanidad esos “problemas”.
Con lo cara que es esta casa y no le han instalado un refugio antinuclear, que fastidio, tengo piscina, pista de tenis y de squash, tres plazas de parking, tres baños, una sala de juegos con dos mesas de billar, dos cocinas, cinco habitaciones o... seis? en fin pero refugio...no, de eso no. Algo lujosa es... o era, dudo que ahora me dieran algo por ella. He tenido que refugiarme en uno de los cuartos trasteros con colchones y almohadas. Estoy viviendo en 2 m2, me sobran 468 m2 de casa, que desperdicio.
Dicen que no se puede salir del refugio en dos o tres semanas, llevo dos días y ya estoy harto. Si salgo no creo que me pase nada, estoy bastante lejos de donde cayó la bomba. No puedo vivir sin aire, sin luz, sin ver volar a las aves. ¡Saldré!. ...........
¡Como esta todo!, cuando venga la señora de la limpieza se va ha enfadar muchísimo. Bueno ya la compensaré, le daré un extra. Por suerte en el refugio guardé papel, algunos lápices y mi pluma de la suerte, sino ahora no podría escribir nada, todo está quemado. Habrá llegado hasta aquí la onda expansiva.
Este fin de semana tenían que venir mis padres, la última vez que los vi discutimos. Tenía que haberles pedido disculpas, ¿lo podré hacer el sábado?.
Cada vez estoy más cansado, que aburrimiento, que silencio. Hoy cuando he salido al jardín me he quedado petrificado. ¿Dónde está el cielo?, no sabría que responder. Las nubes grises están casi al alcance de mis manos, el rosal está negro, yo creía en las rosas negras, pero no en estas. ¿En el resto del mundo todo debe estar como aquí?, no puede ser, no creo que halla un solo hombre en el universo capaz de permitir algo así, ni los de la base Lunar...
No se si es de día o de noche. El Rolex se ha roto, cuando se calme todo iré a Suiza, le diré al viejo Rousseau que me lo reconstruya. Me gustaría poner fecha a lo que escribo a modo de diario, pero me es imposible, no tengo nada para calcular el tiempo, no recuerdo cuando fue la explosión, menos aun cuantos días han pasado, ah mierda se me olvidó recoger el Porche nuevo, con la ilusión que me hacía tener un coche amarillo. Pero que demonios estoy diciendo, en que me he convertido, ¿en un vulgar rico?. Hacía tiempo que ya no escribía nada. Los últimos dos libros han sido los más leídos, bueno los más vendidos en los últimos veinte años. Uno de ellos ha ganado tres Oscars, si, lo adaptaron al cine. Salí en la película, nada poca cosa, una escena, como hacía Hitchcock, aparición especial. Estos dos libros me han hecho rico, rico no, riquísimo, multiultraplusmente rico. Lo irónico es que no me gustan y no son parte de mi, los anteriores lo eran, pero no me dieron nada, ni fama, ni dinero, ni mujeres, solo aire para respirar, fuego en las venas y ganas de volar, entonces si que era rico, ahora no. Me siento vacío. No siento mis venas, creo que la sangre no circula por mi, ni yo por ella... ¡Oh...ella!, cuantos recuerdo me trae, estábamos enamorados. Tuve que dejarla, era ella o yo. No podía permitir que me fusilaran cada vez que le decía, te quiero. Por eso me casé con otra, ¿amor? No, nunca. Pero hay tantas persona que en vez de amar hacen el amor, y lo confunden todo, por aquel entonces pensé: -Que demonios, ahora que soy rico voy a escoger y ya está, ¿a esta o la otra, o las dos?.... Que frio, eso si, no me puedo quejar he vivido bien, que libre, que mentira ha sido mi vida. Solo mis relatos son la verdad. Cuanto la quería.
Creo que han pasado dos semanas, quizás tres, la verdad es que no lo se, cuanto tiempo sin ver a nadie. Ayer llovió, ¿o era hoy?, me he tumbado desnudo en el césped, bueno en el suelo, he dejado que la lluvia cubriese mi cuerpo. Que placer he sentido, es lo poco natural que me queda, está todo tan quemado, todo tan gris, el aire es irrespirable. No me importa que la lluvia esté “nuclearizada”, ¿existirá el verbo “nuclearizar”?, da igual, ahora si. Que espectáculo más bello, electricidad en el falso cielo, ¿un rayo de esperanza?, quizás. Como se ha roto delante mío ese cielo sucio. ¡Que gritos, que rugidos hacía la bestia dormida!. Juntos hemos despertado. Como un dúo hemos cantado, luego he caído exhausto. Sin fuerzas, me he quedado dormido, también calvo, allí mismo. No se cuanto me queda de vida, espero poder acabar de escribir, claro que cuando acabe querrá decir que mi vida también lo hará. Me duele todo el cuerpo, ya no puedo hacer ejercicio, quién me viera y quién me ve. Ojalá pudiera escribir treinta tomos de la Historia del Mundo, aunque tampoco aprenderíamos nada.
En estos días tan duros, lo que me mantiene vivo es que aun sigo vivo, el recuerdo de algunas personas, mi capacidad para poder escribir y para poder cantar aquellas canciones que me han acompañado a lo largo de mi vida. Ya lo decían todos: ¡Niño, no estás al día!, loco. –Yo les respondía, -¡Pues si!, y lo decía con orgullo mirando por encima de sus cabezas.
Ayer creí morir cuando no me acordaba de aquel cantante que me hacía estremecer, estuve apunto de dispararme, justo cuando apretaba el gatillo, lo recordé, que cosas tiene la vida, no.
Como cuesta escribir cuando estás a punto de morir, como cuesta seguir viviendo cuando lo último que le dijiste a tus padres fue: “Ojalá no os vea más.- Como odio ese día, Dios mío déjamelos ver solo unos segundos, no quiero morir sin decirles que los quiero. Te imploro a ti oh Todo Poderoso, déjame que los vea, solo una vez más. Pues si que estoy desesperado, estoy haciendo eso...como se dice, ah si! Rezar, si me viera mi madre... en mi diccionario no existía esa palabra. Ojalá me disparara en la cabeza, no una sino varias veces. No puedo parar de gritar, oigo esas palabras, oigo llantos, oigo la muerte de todo un mundo, de mi, oigo gritos en mi cabeza, estallará, eso espero, quiero irme, pero quiero verlos, perdón, perdón, te quiero, os quiero. Mátame ya, no me quemes, no me dejes moribundo, fuego, llamas, explosiones, ¡ah! Guitarras desgarradas, cuchillos afilados me rasgan la piel, no sale nada. Estoy muy mal, estoy cansado.
Creo que es hoy, no se que día es, me parece que son las seis de la mañana, del seis de junio, sí, debe ser hoy el día de mi fin, el día de mi juicio final.
Siento un calor horrible, el recorre todo mi cuerpo, arde, oh Dios como arde. Vuelve, vuelve a mí, serenidad, no me olvides sosiego. ¿Estoy llamando a la muerte?, no se. Quiero encontrarme y estoy solo para hacerlo. Me mataré. No, no quiero quitarle trabajo a mi “amiga”, Dama, negro es nuestro color, aunque vayamos de blanco. Tengo el cuerpo ensangrentado por heridas, cuando las erupciones escuecen, si te rascas es mucho peor, aunque es imposible evitarlo... te rascas y sangras.
¡Corro y corro por el verde y floreado campo!, ¿dónde está?. ¡Que han hecho esos malditos hombres!. Yo solo quería ser libre, ¿es por eso que destruyen el mundo?, ¿no quieren que nadie sea libre?, pues yo lo fui, lo soy y lo seré!. Lo juro.
Cierro los ojos y ya sólo una imagen veo, soy yo, será el fin. Que fin tan hermoso, yo desnudo recordando mi vuelo. Me he clavado la pluma varias veces en la mano izquierda para no dormirme, quizás si lo hago ya no despierto. Como me pesa la cabeza, pero si la dejo caer en el charco no podré respirar, el agua entrará por mis orificios, los pulmones se hincharán, las venas se inundarán de agua y estallaré. No puedo dejar de respirar aún, he de ver a mis padres. Hay rayos en el cielo, uno de ellos se ha escapado y ha entrado en mí. Algo de vida me queda, noto como mi sangre corre por mi ser, que alegría. Estoy rodeado de vómitos, no me refiero que esté rodeado de personas simples e inhumanas, es que la radiación me ha afectado al estómago. Todo se ha teñido de negro, siento un terror agradable. Una luz roja se abre delante de mí, ¿qué será?. Por fin has llegado, es Ella, la Gran Mujer Bella que me lleva consigo. Pero espera no he de morir todavía. Sé que tu tiempo es limitado cuando vienes a buscar a alguien, pero mi Reina, espera un poco, quiero ver a mis progenitores.
¿Que perfume llevas?. Que placer olerlo, aroma de rosas. Gracias por presentarte a mí, con ese olor tan digno de dioses. Siento mi aspecto, es que estoy enfermo, ¿sabes?.
Oigo gritos horribles dentro de mí, deben ser todos los escorpiones que he tragado todos estos años. ¿Por qué me claváis vuestro aguijones?, están bebiendo de mi sangre, ¡dejarme un poco!, sino caeré en el lago negro sin haber visto a mis creadores. Un momento más, luego os saciaré con mi muerte. Oh Santa impaciencia, cuanto te odio, oh Santa cuanto te impaciento, te amo. Estoy solo.
Se que he de coger mi barca ya, pero no puedo, mis entrañas me queman, oh mujer bella, ¿qué te pasa?, te haces vieja, tus arrugas se agrietan, no tienes pelo. Te deshaces delante de mí. Solo eres un esqueleto, ¿es qué voy a morir ya?, ¡no debo!. Que injusta eres a veces. Estoy cansado. Cada vez que suspiro me abraso con mi aliento, ya no me hacen efecto los cortes que le hago a mi pobre brazo izquierdo. Cuanta sangre corre por mi piel herida. Una gran luz no me deja casi escribir.
Oigo tambores marcando un paso, el mío, al menos son notas de un músico grande. Que gusto morir así. Pero aun no es mi hora, me pondré a correr, ¡no puedo!, es el fin de un camino, ya veo el otro.
¡Oh Dios!, son ellos, ¡padres, estoy aquí!, no me ven. No me estires todavía, un segundo, ¡Espera Muerte!, si, ya les veo, me recorre una araña por todo el cuerpo. Noto su presencia, me envuelve una brisa fría, casi helada. Los escorpiones siguen su trabajo, ¡chupar!, no me importa nada, han destruido a la Madre Tierra y no me han dejado pedir perdón.
Llévame contigo, podrías poner un cojín en este tablón, al menos para hacer más cómodo el viaje. ¡Padre! Adiós, perdón, perdón, os quiero. Se qué me veis, me oís, os presiento. Ya cierro los ojos, que bonitos parajes, cuanta belleza, ¿es que no ha muerto el mundo?, ¡mira cuantos niños corren por la orilla del río!. Sonríen alegres. ¿Es que no ha habido explosión nuclear aquí?..... gracias por llevarme contigo. ¿Hay que esperar tu llegada para empezar a vivir?, llévame contigo ya...estoy cansado de esperar. Adiós........

jueves, 6 de mayo de 2010

Libro publicado en Bubok

Hola amigos/as, por fin lo tengo, sip!!!! ya tengo publicado mi libro de relatos. Donde? en la web bubok, este es el enlace directo : http://juanjostk.bubok.com/ En el blog encontrareis algunos de los relatos que aparecen en el libro. Darle un vistazo se puede comprar en papel o descargarlo.

Gracias

martes, 4 de mayo de 2010

La última vez

Tan bella eres que mi pluma no deja de escribir sobre ti. Esta vez será la última vez que lo haga, ni mi brazo ni mi corazón pueden más. Pluma diabólica déjalo ya, no ves que es inútil, ¡olvídalo!. No puedo detenerla, aunque presiento que esta será la descripción final.
Eres comparable con la mujer de plata; sus destellos me acarician la piel igual que tu mirada. Tus ojos, ¡Dios mío!, que bellos son y que profundidad encierran, no se que expresan si amor o indiferencia.
Tu rostro es único, casi indescriptible. Tu piel es delicada, suave y blanca como un pedazo de seda, lástima que ahora es comparable con la nieve fría. Oh tu nariz, gota de rocío deslizándose por una hoja verde y fresca; ahora gusano reptando por una hoja de otoño. Tu pelo, oro puro, destellos de sol pero poco a poco se consume en cenizas, polvo.
Empalideces cada vez más y más, ya no te puedes ruborizar. Tu cuerpo ya no es lo que era, pierde su forma escultórica, casi perfecta. Te dije que esta sería tu última descripción.
Cada vez estás más delgada, tu piel se rasga y se rompe como una hoja de un árbol seco. Tu rostro se apaga ya no tiene esa luz que le daba brillo; triste y doloroso, pero cierto. Disfruto viéndote así, acabada. No sé que me ocurre, la mujer de plata ya no me acaricia, me pincha y me quema. Solo el odio recorre mi piel. Como tinta negra y endiablada la sangre corre por todo mi cuerpo más rápida que nunca.
¿Dónde está tu oro?, ya no tienes, solo una triste y sórdida calvicie se asoma en tu cabeza. Tus ojos más profundos que nunca, yo que en tu rostro se pueden ver dos cavidades huecas y oscuras; aún te cuelgan los ojos por los nervios, ya caerán. No me mires así o lograrás ponerme nervioso. Tus mejillas han desaparecido y tus labios igual, no te queda nada. Te desinflas como un globo viejo. Tus senos puntiagudos y deseables a mis manos y labios, son simplemente un recuerdo. Tus caderas y tu cintura ahora no tienen curvas, son rectas y frías, ya no dan calor. Qué lástima tus piernas provocativas son palos ya. Tus muslos sensuales ahora ya no me excitan.
La ropa te cae, aunque ya no tienes nada que mostrar. Casi no tienes piel, tus músculos se van desprendiendo, algunos se aguantan gracias a los tendones que se resisten a perecer. Pero poco a poco todos ceden y se funden en el suelo.
Te has derrumbado ya, solo hay huesos delante de mí. Ahora, más que nunca, te recordaré. Mi pecado fue recordarte bella, tal pecado se desvanece. Creo que te lo dije, esta va ha ser tu última descripción. Gracias malvada pluma, enviada del mal; me has salvado de caer otra vez en la tentación. Ahora te guardo, no te gastes porque quizás te utilice de nuevo. Recuerda amiga, no dejes que me enamore nunca.

lunes, 3 de mayo de 2010

El latido de un árbol (4to fragmento)

...........

-¡Oh si, desnúdate y tírate al agua sin pensar!- así lo hizo, se arrancó la ropa, incluso se arañó sin darse cuenta, el río quería, deseaba sus heridas. Ábrete las venas y así el río beberá. Una vez desnudo se lanzó al agua, ¿fría, caliente?, que más da. Que bella dama serpenteante, grandísima princesa, alma llena de vida. El agua se encabritó, la corriente era fortísima, bajaban árboles caídos, piedras que parecían proyectiles, animales asustados; pero él no se movía, él era parte del caudal. De las profundidades una imagen femenina surgió; no había río sin mujercita y no existiría realeza sin río. Como un todo se reflejaban, como un ser vivo se movían. ¿Era él un príncipe? , parecía dominar los elementos naturales. Tenía los ojos cerrados y una leve sonrisa mezclada con una seriedad real y una serenidad extasiadota. Aquella especie de hada lo abrazaba y él lloraba. Él la besaba y ella se estremecía. Juntos se miraban y el cielo rugía. No era amor, quizás odio. No era compasión, quizás comprensión. No era un río y un ser humano, quizás solo dos seres vivos. –Dame tu sangre hombrecillo semidivino, deja que sacie mi sed. Que corra por mí tu calor y tu deseo, tu pena y tu valor, simplemente tú.
-Tómame, Hada divina, mátame si quieres, porqué no te siento, no gozo contigo, mi soledad te entrego pero no tomo nada de ti. Me es placentero tu contacto, me es extasiador pero no llena mis venas vacías. Quiero yo llenarte, nada a cambio pido, saciarte quiero, morir debo.
-¡No, jamás en mi lecho!. Sé como llenar tus venas, oh incrédulo amante- entonces la princesa se apartó de él, este quedó tumbado con los brazos extendidos y los ojos cerrados, flotaba como una hoja de árbol caída. De las entrañas del Poeta Río salía un humo, olas y olas de un denso humo, recorría el agua, era blanco y rojizo, a veces oscuro a veces claro. El oleaje se convirtió poco a poco en una cama, la Hada posó al joven sobre ella y con un gesto ceremonial la elevó al cielo. Un chorro de agua hacía de elevador, mientras que una cortina de agua envolvía aquel ascensor. Sus ojos se abrieron, yo volaba cerca de él, y sus ojos vi llorar y su rostro una sonrisa dibujar. Una brisa fría lo vestía, sentíase como un ave, cuanto placer. Nubes penetraban por sus poros, respiraba un aire tan puro que embotellarlo quería. Se olvidó de quién era, se olvidó de ser, de hacer y de pensar, preguntar no podía, ¿para qué? Si aquello era él. Gozaba él y gozaba ella, poco a poco descendía, sus regalos ya se habían entregado y aunque el placer se quiere eterno, no podía ser. Como si de un dios se tratara, descendió de los cielos, hasta de nuevo posarse al ahora tranquilo río. El Hada subió sobre el espeso humo como si fuera una jinete, por un instante el cielo prendió fuego, iluminó a ambos seres y luego las llamas fueron absorbidas por cada molécula allí presente. La serenidad reinaba, se oía una música, era como si la naturaleza hablara de nuevo. El silencio fue roto por la Princesa: -¿Qué te ha parecido mi sangre bello trovador?.
-Agradecértelo no sé, no puedo, dímelo tú.
-Hombrecillo, tú me has dado fuego, yo el mío, hemos disfrutado juntos ahora aléjate, sigue tu camino y olvídame, hasta que a alguien puedas explicárselo.
-¿Quién puede oír semejante historia?, no creo que halla nadie en este mundo capaz de entender lo que mis palabras cuenten y menos aún lo que yo he sentido, y menos entender de tú existencia, ¿quién tiene ese derecho y esa capacidad?.
-Si encuentras a alguien merecedor de tú saber, te darás cuenta y tus canciones comprenderá.
-¿De alguien sabes?.
-Sí, de un árbol milenario, cuya sabieza es infinita, encuéntralo y háblale. Su mar es de arena, su cielo es azul celeste, ¡búscalo!. Parte ya, cuanto antes lo encuentres mejor –así lo hizo, marchó cabizbajo y dejo sobre su Princesita unas lágrimas de color rojo.

viernes, 30 de abril de 2010

El latido de un árbol (3er fragmento)

-No sigas, ven…- Nuestro joven buscador fue abrazado y besado por aquella mujer, medio ángel medio demonio. Sus cuerpos se encontraron y allí en el cementerio bajo la lluvia se amaron durante horas. Ni el agua fría ni el viento helado les molestó, sólo deseaban amarse sin más. –Nunca me iré de su lado, bella estrella, jamás partiré en busca de mi mismo, ni de mi soledad.
-Pero que dices cachorrillo, ¿no te oyes?. Estás blasfemando a tu religión, no seas uno, cree en tu Dios y en tu muerte, que la luna te guíe, que el viento te lleve y que la brisa te acaricie. Aquí morirás, pero no como tu quieres; morirás arrodillado y pidiendo perdón.
-¡No, eso jamás!, mis alas perder no puedo….
-Por eso bello joven, parte, aléjate de mí, piensa que yo te acompañaré y gozaremos de nuevo. Ahora vete y no hagas que llore más. Toma, ten estas palabras en tu mente y me tendrás por siempre:

Ama a todo lo que no
sea un hombre,
y te amarás a ti mismo.
Entonces ama a quién
sueñe contigo.

-Gracias por tan preciado regalo, en mi pecho lo grabaré con oro líquido. Adiós mi Dama Negra.
-Adiós mi bello muchacho, en mis entrañas te llevaré.- Se alejaba mientras la naturaleza creaba una bella melodía; miles de tambores, violines con agudas notas, con platillos dorados y campanillas plateadas que acompañaban los gritos desgarradores de trombones, oboes, clarinetes y demás instrumentos de aire, todo ello con la delicadeza del mejor compositor.
Lejos de aquel pueblo se sentó en una piedra, a un lado del camino que recorría y estos eran sus pensamientos: “-¿Qué busco?, ¿Qué deseo?, ¿qué miedo tengo?, ¿y la soledad?. Cuantas preguntas, yo salí en busca del ser más solitario. Me encuentro con gente desagradable, que me hunden aún más en un pozo oscuro. Solo aquella mujer me iluminó y significaba el derrumbamiento de mi castillo, la tala de mis alas, las respuestas en blanco a mis preguntas. Debo encontrar a alguien que me responda, alguien solitario que sepa que hacer. Que tormento en mi cabeza, un redoble de tambor oigo, sables atraviesan el cielo negro y se me clavan en las piernas, pero seguir debo, aun con las manos caminar. O con las sienes arrastrar mi cuerpo putrefacto. Ni la muerte me separará de la verdad buscada”. Estas eran las palabras que brotaban de su interior. ¿Quién podría estar más solo que él?. Estaba tan aburrido que incluso a unas piedras preguntó: “-¿Sois las piedras seres solitarios?.
-No, no- decían riendo- somos muchos y nos divertimos, jugamos y nos amamos.
-Que suerte la vuestra.
-No lo creas así -dijo una de color entre rojo y negro- no tenemos capacidad para sentir, al menos desde vuestro punto de vista, no pensamos, no conocemos la soledad, es lo único, tu debes preguntarte, tu deber es hallar respuestas y sentir cosas, cosas que nosotras no podremos sentir jamás. Ponte en pie y busca, pregunta al río. ¡Suerte amigo de las piedras!.
-Gracias hermosa gema, tu consejo seguiré.” Nuestro protagonista prosiguió su búsqueda, ahora tenía una tarea fácil, encontrar un río. El canto de los pájaros lo condujo hasta su pronto destino. Se oía a lo lejos una bella canción, era el río buscado el que entonaba esos versos al ritmo de una melodía triste, que solitaria grandeza encerraba aquella canción, de versos siguientes:

-Nacer, vivir y morir,
siempre, día tras día.
Mi rebeldía me apagan,
me cortan, me matan.
Sangro, oh si, sangro tanto
que mis llantos
no oigo, no oyen, no existen.
Para que nacer,
para que vivir
si luego deseo morir.

Llegó como flotando a la vera del río, o como el lo llamó Poeta Río, se inclinó y bebió de aquella fantástica agua y le dijo: “- Poeta Río, que bellas notas, que versos tan reales, cuanta soledad en tus entrañas. ¿Qué me puedes decir?, ¿Qué pregunta o qué respuesta?, ¿Qué canto o qué poema?. Dime.
-Oh afluente mío, no estoy solo, mientras tú existas, mientras mis cantos los oigan oídos puros. Sí, me acompañan piedras, peces, insectos, flores, rayos de sol y de luna, ¿qué más puedo pedir?.

-Cuanta verdad, tu canción es triste, ¿por qué?
-Quizás no sea feliz, quizás necesite que un dragón recorra mi ser, quizás necesite estar solo, ¿no crees?. No puedo estar en mejor compañía, pero necesito soledad.
-Yo puedo ofrecértela, estoy lleno de ella.
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viernes, 23 de abril de 2010

EL LATIDO DE UN ÁRBOL (2º fragmento)

-Viejo estúpido, ¿así eres feliz?, ¿quieres que te repudie?, así será más feliz todavía, sigue caminando quizás te llegue más pronto tu fin.- Se alejo dejando al anciano más pensativo que nunca. No pienses viejo o desearás tu muerte, solo sigue caminando como antes, ese fue el consejo para el errante caminador.
Nuestro viajero llegó a un pueblo. Allí vio y conoció a gente tan diferente a la que él conocía que le sorprendió. No sabía que hacer que buscar, si algo o alguien. Curas, siempre habían en esos pueblos, es el ser más solitario, pero ni él ni su rebaño así lo creen. Fue en busca del pueblerino más ateo, que podía hacer sino, la gente normal cree en lo que dice su “pastor”. Preguntó a una mujer: “Perdone gentil dama, ¿podría decirme que persona es la más atea del pueblo?.
-Claro que sí forastero, ese es Fermín.

-¿Podría indicarme donde lo podría encontrar?
-¡Pregunta mucho usted, señor forastero!, pues a ese descarriado lo puede usted encontrar en el cementerio.- La señora se alejó sin decir una palabra más mientras se santiguaba. Gorda inculta, pensó él. Fue a la afueras del pueblucho, allí en una explanada se encontraba, detrás de un verja de hierro oxidado, el cementerio. Costaba horrores abrir la puerta, un par de bastonazos ayudaron bastante. Ahora el problema era encontrar la tumba de Fermín, quizás la que no tuviese crucifijo, pero todas tenían referencias a la cruz. Una señora lloraba en un sepulcro mientras depositaba unas rosas ensangrentadas. El Hombre Arbusto se le acercó y le preguntó: “Perdone desdichada señora, ¿podría decirme cual es la cama eterna de la persona más atea de este pueblo?
-Sí, Es esta y no soy desdichada, no lloro por mi desdicha sino por la pérdida de mi hijo, el Hombre más ateo del pueblo, aquel que todos llamaban Fermín.
-Llorar puede ser por amor o por tristeza, ¿por qué razón lo hace usted?.
-Porque mi hijo vive por fin en paz. Vivir en un pueblo como este, ser joven y tener tantas preguntas y tantas aspiraciones y tantos temores y …en fin, ser un solitario, como usted joven viajero, tenía martirizado su corazón. El deseaba la muerte pero no la buscaba por mí, él me quería y eso le bastaba para seguir viviendo.
-Su hijo debió ser un muchacho muy inteligente pero atormentado. A él no le busco, no estaba y no se podía sentir solo, teniendo un amor tan grande, su desdicha no me sirve, porqué no la hay. ¿Cómo murió?- Ella alzó la cabeza, lo miró a los ojos y ni una sola palabra salieron de sus labios. Entonces es cuando nuestro joven pudo observar la belleza de aquella mujer. “Es usted como el alba sin sol, con nubes que dibujan siluetas delicadas y blancas, dejando el cielo aún algo oscuro, pero que poco a poco va haciéndose más celeste. Celestial es su rostro, ahora sé lo que es Dios, no puede ser otra cosa que un ser tan bello como el que mis ojos están viendo ahora. Después de verla ,morir ya puedo escuchando la melodía de Wagner. El cielo y la tierra pueden unirse si quieren, no me importa ya. Su vestido negro realza más su naturaleza casi divina, que tiemble Venus y todo el Olimpo.
-No hables más y vete.
-No puedo, quedarme debo, sin su presencia partiré al reino de los no vivos. Necesito de usted para vivir, necesito sus brazos, sus besos, sus caricias, sus…

sábado, 17 de abril de 2010

EL LATIDO DE UN ÁRBOL (fragmento)

En el desierto del Sahara hay un árbol. Se cree que tiene cuatro mil años más o menos. Sus raíces son poderosas, su grosor es descomunal y aunque parezca mentira, es frondoso y su follaje es de un verde esmeralda impresionante. Alrededor suyo hay un mar inmenso, un mar de pequeñísimas piedrecillas, podríase llamar arena. Sí, kilómetros y kilómetros de arena es su horizonte. Bajo el cielo azul se cobija. De vez en cuando una nubecilla le hace algo de sombra, pero esta es tan insignificante que produce al anciano árbol una carcajada y la pobre nube se sonroja. El agita sus ramas para acariciarla y así ella prosigue si viaje feliz.
Algunos animalillos se acercan a verle. ¡Cuantos alimentos encuentran!. Cuanto cobijo, cuanta seguridad a su lado. No son animales grandes todo lo contrario son diminutos y raros. Entre ellos un hombre. ¿Qué hace un humanillo debajo de aquel árbol, lo querrá talar?. No, un crimen así ese hombrecillo no podría perpetrar. Simplemente vive allí, junto al gran árbol. Se refugia del sol, del viento y del mundo. Está tan solo, que la compañía de ese ser maravilloso lo mantiene con vida. Pero es algo recíproco, porque ese árbol agradece la presencia de ese ser tan minúsculo.
¿Cómo apareció allí?. Algunos dicen que nació bajo la copa o que incluso podría ser un fruto caído. La verdad de todo ello es que son leyendas sin más. La verdadera historia del “Hombre Arbusto” a mí me la contó un ave, por ello debe ser cierta, me creo mil veces más las palabras de aquel volador que la de un hombre vulgar. Las palabras que puedan pronunciar esas aves podrían perfectamente estar escritas en los libros de los dioses. Así me la contó:

-Encontrar, quiero hacer,
al ser más solitario,
mi derecho es saber
quién de ellos
merece la muerte más que yo.

Esto cantaba ese humano y así empezó su búsqueda. No podía creer que él fuese el hombre más solo del mundo. En su ciudad encontró a alguien que decía que estaba solo y acompañado a le vez. Él pensó, “¿Alguien sabio al fin?. Así le preguntó: “Dime pues cual es tú enigma, cual tú secreto, no me hagas sufrir más, ¡dime!.

-Oh joven perdido, yo estaba tan solo, mi deseo era vivir compartiendo mi vida con alguien, pero no lo encontraba. Lo importante es no sentirse solo, tener algo que te mantenga erguido, esa es la eterna búsqueda. Que cada amanecer sea bello aunque llueva. Que cada noche sea bella aun sin luna. Yo encontré ese sustento, ese aire que me faltaba.
-¡Dime, no dudes, habla aunque tus palabras no convenzan, dime, dime!.
-¡Oh amigo, es Dios mi salvador!, en Él he encontrado mi valor….
-¿Qué?, valiente estúpido estás hecho tú, ya decía yo que un tipejo que me decía que un amanecer no es bello porque llueva o que una noche no es digna de enamorados porque no esté la Madre Luna sería un bobo y no un sabio.
-¡Necio si me insultas a mí lo haces al Señor!
-¡Pues si tu representas a ese Señor, Él es más vulgar que tú! Así que no te compares con un Dios, nunca. Ni que ese Dios sea tan solo soplidos de hombres.
Airado dejó farfullando algún insulto a aquel hombre que a pesar de no sentirse solo en apariencia lo que si estaba era engañado. Pero dicen que a veces vivir engañado es más fácil que vivir con la verdad.
Salió de la ciudad, su destino era buscar un pueblo solitario. En su camino se encontró a un viejo caminante. Así le preguntó: “Dime anciano, ¿estás solo?, ¿andas buscando a alguien?. Así le respondió: “Oh joven que preguntas cosas complejas. Sí, estoy solo, pero ¿me siento?, oh amigo eso no. Camino y siempre con alguien estoy, ahora contigo, luego con otro curioso, mañana y pasado….

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miércoles, 24 de marzo de 2010

CASTILLO DE PLATA

En aquel castillo hay un alma. Está construido encima de una montaña, llamada Ilusión. Tiene árboles frondosos, pero una campana a veces los quema. Los animales viven en perfecta armonía, sólo turba su paz cuando un viejo arquero hace puntería con su arma. Los pajarillos anidan en los árboles quemados. ¿Qué diferencia hay entre los que están quemados a los que no?, vida y muerte, alegría y tristeza, tu y yo.
En esa montaña hay un río verde, que bello, su fondo está repleto de esmeraldas. Coger no se pueden, ¿por qué?. Ese río guarda un secreto, ¿cual?, el siguiente:
Cuenta la historia, qué un incrédulo no creía que el agua del río convertía a las personas en esmeraldas. Decía que era imposible que el agua fresca convirtiese a un hombre en una piedra preciosa. Para demostrar su incredulidad tocó el agua con su pie. Cuanta razón tenía, no se transformó en una esmeralda, pero si en seis. ¿Por qué el rio está repleto de ellas?, fácil respuesta, la gente al ver un puñado de esmeraldas se lanzaron de cabeza a por ellas. Fueron tantos lo que lo intentaron que el fondo de aquel río creció, y aún crece porque lo siguen intentando.
¿Pero y aquel castillo con su alma?. En lo más alto de la montaña hay un precioso castillo. Tiene ocho torres, las dos de entrada son doradas, le siguen otras de color rojo, precedidas por otro par de color plateado, luego otras de color azul como el hielo, las últimas son transparentes. Las murallas tienen todos los colores, estos hacen millones de formas, las cuales se van moviendo. Dentro de ellas encontramos un gran jardín y en medio de él un palacio de hielo y cristal.
En el jardín se aprecian todas las clases de plantas, flores y árboles que tenemos constancia de su existencia en este mundo. Las que están tocando a la muralla son las más bellas, se pueden ver rosas, violetas, margaritas, claveles, gladiolos, solo por nombrar algunas. Conforme nos adentramos se ve el endurecimiento del jardín. Plantas carnívoras, asesinas, no de insectos sino de hombres. Zarzas envenenadas, plantas sin color pero visibles. El palacio está rodeado por redes de espinas, imposible de entrar, quiénes lo han intentado, jamás lo han conseguido. Todos perecen, en las puertas de la muralla o junto a las flores bellas, nunca llegan al palacio.
¿Quién hay en el castillo?, un alma sin cuerpo. Que terrible pesar pues no es el alma de un filósofo. Se le ve triste, quiere un cuerpo. Su vida, es vivir ene. Castillo, pero ¿y como es el mundo?. No lo sabe. Busca y busca un cuerpo día y noche. Durante semanas, meses, años, no tiene edad. Quizás una docena de milenios sea su edad. A cada instante de su vida etérea piensa si no será un castigo divino. Busca dentro de su castillo un cuerpo con el poder ver el mundo. Los pasillos del castillo tienen tantas puertas y detrás de ellas hay habitaciones o más pasillos y algunos secretos, que diez veces el número de habitaciones de la tierra hay en esos pasillos. ¿Imposible salir! Como deseaba que alguien pudiese entrar. Pero era una meta dificilísima.
Pero un día, el milagro sucedió y alguien atravesó el jardín asesino. ¿Cómo, con que armas?, simplemente caminó sobre él, desnudo y cantando. El cielo se abrió y del castillo una lengua de fuego lo recogió. Un gorrión avisó a su señor: “!No puede ser, un hombre lo ha conseguido!, quiero verle, hablarle, que pase, ¡rápido!.” Miles de gorriones y otros pájaros fueron en busca del viajero. Lo agarraron con sus patitas suaves como la seda y lo llevaron ante el alma. -¿Quién eres?, intrépido mortal.
-Soy un poeta, soy un trovador o un ave volador, un caminante que busca la soledad, la compañía de una soledad; o quizás busque algo que no sea la soledad, no lo sé. Por eso he venido a tu Castillo.
-¿Quieres vivir aquí, solo?, ¿no te importa no ver el mundo?.
-Que más me da, al menos esto es bello, aquí podré cantar, soñar e incluso volar. No pido nada más, sólo pluma y hojas para escribir. Toma mi cuerpo. Mátame y así podré empezar a vivir.
-Rodeado estarás de brisas cálidas, a veces frías que te cortarán en mil pedazos, aún siendo un alma sin cuerpo, ¿eso quieres?.
-Si en mil trozos me despedaza, en mil lugares podré estar. Mil relatos podré componer. Mil historias sabré.
-¿Es que buscas la soledad eterna?
-Sí, soledad tranquila, o quizás no quiera estar solo.
-¡Pero aquí lo estarás!
-Quien sabe, este castillo es infinito, buscaré. Solo en el mundo estaba, esto no puede ser peor, sino, moriré.
-Veo en tus ojos gotas de mar, que ocurre.
-Deseo encontrar.
-Lo que has perdido.
-No, lo que nunca he tenido.
-¿Qué es?
-Una respuesta, una canción, una guitarra, un ave, un amigo, un vaso de veneno, un beso, una hora tranquila, sangre en mi pecho, un susurro, una flor, un reencuentro, una paloma, un libro, unas hojas, una pluma y una historia, sinceridad, un suspiro….-cinco años después-…un mar, un castillo, un…
-Vale, vale me hago una idea, te comprendo, realmente has venido al lugar idoneo para ti. Mi castillo es tuyo, ahora lo puedes tachar de tu lista, una cosa menos que buscar.
-¿Y tu para que quieres un cuerpo?
-Quiero ver el mundo, quiero encontrar lo único que no he tenido nunca, vida. Sí, quiero nacer.
-Pero mi cuerpo no es el de un recién nacido, no nacerás del vientre de una madres, no oirás los gritos de dolor de una mujer dando a luz.
-Da lo mismo, es como si naciera, vivir es mi sueño.
-¿Aquí no vivías?, ¿no eras feliz?
-No, aquí he buscado todo lo que quería como tu ahora, lo he ido encontrando y solo me falta una cosa, un cuerpo y así ver lo que has visto tu. ¡Dámelo ya!, sin falta, sin más demora. Por favor mi emoción es tan grande que quizás funda el hielo, dame tus manos.
Así lo hicieron, se cogieron de las manos, uno etéreas, el otro de carne y huesos, poco a poco el cambio se fue haciendo patente. El pecho del viajero se abrió un poco y de allí salía un humo denso que iba moldeando una forma de hombre por llamarlo de alguna manera, una sombra se posó al lado del alma del castillo que se deformaba, dejo de tener forma humana, ahora él era de humo espeso, se iba colando por la brecha pectoral del cuerpo sin vida, inerte, una vez dentro el cuerpo recobró la conciencia, el oxigeno llenó los pulmones y al fin se movió. Aquel cuerpo pasó a tener un alma nueva. –Aleluya, estoy vivo, adiós mundo irreal y muerto, me voy. ¡Adiós Alma sin cuerpo, ahí te pudras!. ¡Libre!.
-Si, si, eso te crees. Buscaré, crearé y un alma libre seré. Quizás no encuentre todo lo que yo deseo, pero en eso consiste vivir, llegar a la muerte desnudo y dispuesto a ser un alma en un castillo de hielo y cristal.
¿Qué fue del alma con cuerpo?, se dio cuenta que en el mundo él no era nada. Un trozo de carne, ni siquiera sabía cantar, no era poeta ni trovador. Intentó llegar a su antigua residencia. Sí, al Castillo, pero no llegó ni a la puerta. Murió desangrado sin tan siquiera ver la puerta dorada de lo que fue su Castillo. ¿Quién era más feliz?, el que día tras día buscaba algo que le mantenía con vida o aquel que cuando encontró lo que buscaba murió por volver a buscar lo que había perdido, su vida. Creo que ninguno de los dos, buscar, crear es tan difícil que a veces la muerte es un lecho de rosas y encontrar algo que creemos que es lo que buscábamos, puede ser erróneo y la muerte puede ser un lecho de jazmines. Eso sí, ser un poeta y un trovador desnudo puede ser un suspiro, aunque se sangre por ojos, venas y pecho.

martes, 22 de diciembre de 2009

DIA “MIELSEABUNDO”

Que raro es todo, que absurdo levantar he tenido hoy. Miel en los zapatos, que largo caminar. No hay puente sobre el río. El Río ríe, lloran las piedras verdes, las negras callan, las redondas están pensantes y las planas sudan, que tontas son. Pero sino hay puente, ¿Cómo pasarán los animalillos el río?. Sí, ya sé, los peces volando, los pájaros nadando, ¿pero y el león o la jirafa o el camaleón o la avestruz o Dios sabe qué?, ¿Cómo pasarán?.

Y el Río dijo:

“-No temas mortal humano,
yo abriré mis entrañas y
pasar les dejaré
no morirán;
no lo permitiré.
¿Tu pasarás?,
lo dudo mucho.
¡Confía en mí,
mortal humano!.”
Y el Río concluyó.

Mearé sobre ti, Río. Gracias por solucionar lo del paso de los animales. Pero me ofendes cuando me dejas pasar. Yo sé buscar. Creo. ¡Pero que veo!. Dos mismos caminos separados por seda negra. No veo ninguna señal que indique a donde se dirigen. ¿Y si me pierdo?. En fin se lo preguntaré al Suelo. ¿Qué camino escoger?

Y el Suelo dijo:

“-Rueda, rueda y negra rueda,
gira sobre ti mismo,
cuando caigas, del que estés más
cerca, caminarás.”

Y el Suelo así concluyó.

Que escueto, pero que preciso, está bien, así lo haré, “alé hop”,… me mareo…, veo doble…, ya paro…, ya caigo…. Unos segundos para reponerme y…, a ver, estoy en el de la derecha. Pues este ha de ser el camino escogido, o no. Es tortuoso y seco. Que paisaje tan bonito, no hay nada. Pero es una nada bien vacía. Creo que me sentaré, aquí mismo sobre esa piedra. “-Sí es una piedra”- dicen otras piedrecillas, “Se llama Ñam-ñam”-dicen las tontillas. “¿Por qué?” pregunto a las salerosillas. “-Por que se come a quién se sienta sobre ella.” Buena respuesta si señor; eso quiere decir que yo soy un gran bocadillo, pues no me está comiendo ya, la condenada piedra se me está engullendo. Como estaba sentado sobre ella y ha empezado por la retaguardia parezco una “V”. Que frío, “-¡No me importa que me comas, pero no me babees!.

-Perdón.
-Perdonada- parece que estoy dentro ya. Estoy de pie. Es más grande de lo que parecía. ¿Habrá alguien más?. Eo, eo, ¿hay alguien?. Nadie responde. Que silencio tan callado. Oigo a mi propia sangre su recorrido por mis venas. Oigo a mis pensamientos salir por mi cabeza. Oigo la pesadez de mis llantos. No hay nadie. Solo, estoy solo.
-No estás solo.
-Soy el alma de la piedra, esa que te ha comido. Soy bella, ¿verdad?, sí lo soy, lo sé, ¿qué buscas, amigo mío?.
-Busco Aire que me infle. Necesito un solo camino, por que sólo tengo una mente, y un solo pie, y sólo una pierna. Dime una cosa, ¿el camino que he escogido es el correcto?.
-Cualquiera de los dos. ¿Qué más da uno u otro si el que lo escoge eres tú?. Cuando optas por uno tienes que saber el por qué. ¿Por qué el de la derecha?.
-Me he caído en él, seguí el consejo del Suelo.
-¿Otra vez?.
-Sí, pero creo que este camino no existe. Vivo en él, sí; pero no estoy, no existo. Soy como una burbuja en un cielo negro inexistente.
-¡Sí pero cuando estalla se oye plof!.
-Vivo en un mundo de ensueño. Y los sueños sólo son eso, falsas realidades. Quizás esté soñando ahora, no lo sé, quizás no esté dentro de una roca.
-¿A no?, ¿un sueño y yo que soy entonces?, ¿una berenjena?
-No lo sé.
-Haz una canción, o escribe versos y llena tu pulmón izquierdo un poco
-No creo que pueda, o sepa, o diga, o… no sé.
-Inténtalo.
-Está bien, esta es mi: Oda a ti, Piedra:

¿Qué es una flauta, sin aire?,
nada, yo tampoco.
Vi una roca un día,
y me comió sin piedad.
¡Que terror ver aquello!
Pero dejarme ver un poco.
Noche y día, luz o a oscuras
Pero un rato más.
No veis a la flauta.
Ten compasión piedra,
no me engullas del todo.
Estoy perdido, siempre
lo he estado.
Piedra, que llena estás.
Dame aire con que comer,
y seré feliz, un infeliz
humano feliz. Por fin
Dorada es mi Piedra,
con rasgos claros y
fina es, está pulidita.
Seda blanca, al tocar
parece. Pero flauta
de nada sirve, sin
aire.
Yo tampoco.

-Aquí lo tienes, no sé lo que es, un poema, no soy poeta; una canción, no soy compositor; yo, mi ser, mi pecho, mi vacío, quizás sí. Tómala y toca una canción.
-Gracias, ahora duerme, quizás me sueñes…

sábado, 19 de diciembre de 2009

¡PUES QUE BIEN, O MAL, NO SE!

Estoy al borde de la locura. Sí. No sé que me pasa, día tras día mi estado de ánimo no cambia. Lucho por estar a gusto con mis amigos, mi familia, incluso conmigo mismo, pero no lo consigo. No lo entiendo. No sé si se han dado cuenta, no me importa; no sabrán ayudarme. No se ayudarme ni yo, Sólo la música me despista de mi tormento. Se acerca por lo lejos, no sé el qué, solo veo un punto negro. Se acerca al son de un terrible cantar, yo grito y grito, pero mi voz no se oye. ¿Por qué no me oigo?, ¿es qué no soy yo?, ¡oh Dios!. Ese punto son nubes grises y densas. Quieren dejar caer sobre mí su ira. Pero no sé de qué ira se trata, o quizás si que lo sé, estoy cansado y aburrido; no estoy. Ya llueve sobre mí, no me importa. Cada gota se me clava y me traspasa, duele mucho. Oigo notas agradables, no me ayudan.
Solo ante la lluvia, solo ante mi mismo. Soy un llanto en el cielo, un soplo en el huracán, un grano en el desierto, una “coma” en la Biblia.
Suspiro y me trago mis propios pensamientos, son tan oscuros que no los puedo ver. Haré una poema, aunque ni lo sepa hacer, este es:

Oscuro mal estar
de mis entrañas,
te haría saltar,
no me aprietes más.
Dioses del mal
Dioses del bien,
¿a quién recurrir
en la fatalidad de mi ser?
Pluma soy y
nada tengo que ofrecer
a la fría nieve.
Si el frío me hiela
la sangre cálida que tenía.
“No más, no más
o al fin morirás”
¿Eso cantáis ya?.
No veo mi luz,
no oigo mi voz,
no canto mis palabras;
¿llegó ya la noche?
O de nuevo eres tú.
Sí, tú, maldito.
Maldito ser, yo.
Quiero ver, que ciego
soy, negro es.
Irme de noche
con las estrellas,
que fácil es.
Acabar con la canción
que fácil es.
Que lloren todos mañana,
que fácil es.
Escribir una carta y no formar,
eso es lo que me duele.
Pero aún no sellaré mí
Vida.

Aquí estoy yo, intentando hacer un poema, no sé hacerlo. Lo bonito es que me reflejo en él, lo bonito es que soy capaz de hacerlo, de intentarlo al menos. Pero sigo sin saber dónde estoy y por qué estoy sin saber que estoy, y porque me duele saber dónde quizás puede que llegue a estar.
Mi alma vendo al mejor postor, y el único comprador es el mañana. Ojalá se pudriese esperándome. No sé como saciar mi sed, ni como apagar mi angustia. Ni los consejos de un viejo filósofo me ayudan, su recuerdo no me vale. Intento ayudarme con la marcha alegre de un genio de la música clásica. Pero ni su fuerza supera mi más potente suspiro y su belleza sólo me agrada, no me sana.
Se ha ido, hasta ella me ha abandonado. Más solo que nunca me siento. Me ha dejado mi aliada más poderosa, sí, me ha dejado solo ante mi desdicha. Mi mejor amiga se ha ido, la Imaginación se ha perdido en mi soledad. Quizás regrese cuando yo recupere las ganas de utilizarla, pero no puedo, o peor aún, no sé.
Estoy semitumbado sobre un colchón de chinchetas. El cuerpo me duele pero todavía no más que el alma. Igual que el presente y el futuro. Mientras tanto sigue lloviendo y las gotas siguen clavándose en mi ser. Se mezclan con mis lágrimas. Sí, estoy llorando, no puedo ver mi sangre correr.
Sé que seguirá lloviendo, necesito de un gran huracán, que me salve, que me ayude. Hasta entonces seguiré solo, como pueda, espero aguantar. Creo que podré, sino, de que me sirve contemplar a esa ave volar.

sábado, 12 de diciembre de 2009

AULLIDO EN LA NOCHE

Frente a mi el ejército del mundo, quien sabe quizás esta vez gane y muera. Quien sabe, mi voluntad ante todo y todos. Quiero vivir, quiero volar; pero no seguir viviendo como uno más. No lo permitas bestia mía, no dejes que caiga como los demás. No quiero ser un mortal, temeroso de la muerte, cobarde y vulgar. No quiero ser presa fácil de mi vida fácil, no quiero ser un número en el universo, simplemente Universo quiero ser.
No quiero oír llover de nuevo. Quiero que el aire infle mi pecho y me haga explotar. Quiero cantar mis canciones y que las oigan los sordos. Morir quemado con mis ilusiones, si éstas no se consiguen. Libertad. Sólo soñar una vez más me mantendrá vivo, sólo ver un camino dulce de caramelos de fresa. Chupar esos caramelos es mi salvación. Solo he conseguido mancharme, tengo pegajosos los dedos, las manos pegadas al barro, no se moldear nada. ¿Dónde está el agua de mi ser?, de nuevo existe el río de mi recuerdo. No. Porqué caer siempre de cabeza y no de costado. Morir de pie es mejor que arrodillado, pero es mejor morir en el cielo.
Quiero matar al pájaro negro que acecha mi tranquilidad. Con mis manos sucias de sangre acabaría con él. Se volvería rojo, no con mi sangre sino con la suya. Yo reiría y reiría, y sólo lloraría por el plumaje desperdiciado. Pero yo tendría un gran banquete. ¡Venir, venir a comer y a beber todos!, invito yo.
No puedo cerrar los ojos, parece que tenga los párpados pegados a las cejas. Sólo veo y veo aquello que no quiero ver. Que frases más típicas para los cobardes. Pero es cierto y no es cobardía, es un sueño. ¿Soñar es vivir?, ¿vivir es soñar?, prefiero la decapitación del reo a soñar de nuevo. ¡Tú , zorra, cállate!. No quiero oírte más, te mataré como no dejes de reír. Sabes que juré no tropezar, no lo he hecho, sólo he caído. Tienes que reconocer que he construido un cielo real y he volado en él. Pero la tormenta del desierto seco ha arrasado mi cielo azul. Ahora parece un palacio derruido y con polvo por todas partes. Una brisa seca destroza mi cara y seca mi llanto. Cortes faciales sangran, derroche de vida estúpida, más estúpida es la espera de una vida mejor.
Un espejo se rompe en la noche, y nadie parece darse cuenta, sólo yo. Mil trozos que hacen más daño que una tonelada de cemento sobre la sien. ¿Por qué esos trozos se pegan?, ¿es que no pueden morir y ya está?. No quiero alimentarles con mi sudor. Lo hago. El trovador llora bajo la luna, mientras sangra por los dedos. Ya no le quedan notas para ella. Todas se las ha llevado el príncipe verde con su luz falsa. ¿Qué hacer frente a un rubí?, morir. Morir para luego cantar, trovador sigue con tus notas duras, es tu consuelo. Trovador mata a la tranquilidad de tu ser y toca de nuevo. Engrasa tu instrumento con sangre de tus venas y toca. No dejes que un sapo disfrazado te derrote. Frente a ella tu eres el sapo, pero tu sabes y ella también que tu guitarra mataría a cualquiera; que tú sin ser príncipe eres noble. Que tú sin rubí, eres rico. Canta y sé tú quien gane la batalla perdida. Levanta y sigue. Corre, ve, salta al vacío y vuela; sostén, mientras lo haces, tu guitarra. Que lloren los que pierden, tu no. Vivir es morir. La princesa roza la duda, si, lo sabes. Pero tu sigues llorando porque todo acaba en un simple suspiro. Bombea fuerte tu corazón. Sigue corriendo. ¿Cuántas princesas faltan aún?, no lo sabes. Pero Trovador, no cambies, no te vendas al más bajo postor. Esta es la historia de un joven trovador que murió sólo pero feliz. Porque por sus venas corría fuego y no agua. Ojalá todos aquellos que por sus venas corre agua mueran mal acompañados. Vivir es seguir de pie, no arrodillado. Siempre es más fácil arrodillarse, dudar entre estar erguido o bien, ceder al suelo, es una lucha dura. Es nacer o seguir creciendo deforme. Ser una creación o una figura de cera quemada. Cuantas ventajas tiene inclinarse; si, esa es la gran premisa de los que sacrifican su ser. Es tan molesto ser bípedo que arrastrarse parece lo mejor. La noche del reptador. Es como en una guerra civil, muere un hermano por muy putrefacto que sea. El que elige ser bípedo, muchas veces se cae a la hora de mirar, a la hora de buscar un espejo en el que reflejarse con alguien. Pero sigo pensando que morir descalzo es malo, te puedes constipar, mientras que si lo haces con botas puedes caer en la tentación de comprarte una piel de serpiente; eso si, se muere de pie.
Que te claven un puñal en un ojo duele; pero que te claven un sable en cada ojo, duele más, sobre todo si llevan veneno. Lo digo porque he perdido el tren y no puedo alcanzarlo, es que molesta mucho correr con sables en los ojos. Además es un tren reforzado con un motor especial, de color verde, ¡corre mucho!. ¡Vaya por Dios!, el trovador ha sido chafado por la locomotora. ¿Cómo te sientes?: - Algo chafado, estoy cansado y sudado. – Sigue cantando, Trovador. –Si, lo haré. Sorpresas te da la vía, digo, la vida.
Creo que voy a quedarme sentado en este precipicio. No veo el final de una posible caída. Tampoco el principio del cielo claro. No me queda más remedio que la espera de una nueva estrella fugaz. De mientras escribiré una canción, la cantaré y luego la quemaré. Siento unas ganas locas de gritar. Gritaré. Si, a ti noche infernal que me devoras lentamente. Pasan los segundos y me consumo. No puedo pararte, que puedo hacer, día y noche se alían, ahora no tengo opción, es el fin de mi nueva historia, historia que ha empezado tras el fin de ella misma. Así eternamente, no tengo más remedio que aullar en la noche.

viernes, 11 de diciembre de 2009

¿YO?, ¡DONDE!

Esta mañana me he despertado y me he levantado, normal; cuando estaba delante del espejo me he visto reflejado en él. Entonces he cabeceado al maldito espejo. Que dolor más grande cuando me he dado cuenta que el cabezazo me lo he dado a mi mismo. ¡Si, si, ya lo limpiaré todo!, ya recogeré los pedazos que han caído y pasaré el trapo por el suelo ensangrentado. Cuanta prisa, tiempo al tiempo.
Lo peor de todo no es limpiar, sino el saber que con el cabezazo creo que me he perdido. En serio he pasado por otro espejo y esta vez mi reflejo no estaba. Dudo mucho que ahora sea un vampiro, así de sopetón, no creo. Muerto tampoco, me duele la cabeza y mi madre me ha visto antes, ya sabéis, la bronca por el estropicio, me ha hecho limpiar lo que he ensuciado. La única explicación es que no estoy, claro qué, pienso, menos mal, ¡existo!. Hay poca gente que exista.
Quizás debería acostarme un rato, a ver si vuelvo. ¿Habré ido a comprar o tal vez a pasear?. Bueno esperaré y mientras leeré y escucharé algo de música. Como relaja un momento en el tiempo dedicado a uno mismo, con buena lectura y con buena música. Todavía no he vuelto. Si que llego tarde, podría llamar al menos para decir donde estoy, con quien ando y a que hora llegaré, ¿no? , si es que cuando hago una locura, la preparo a conciencia. Rompo un reflejo y desaparezco.
Llevo varios discos y casi acabo el Quijote, ¿dónde demonios estaré?. Decidido, voy a buscarme. Empezaré por la habitación oscura. Tiene las paredes, el suelo y el techo de color negro. Es como un gran párpado. A lo lejos oigo un ruido, no veo nada. Ahora se oye tan cerca, si estoy acercándome. Es agua, una pequeña cascada en la pared. Agua dorada, como si el sol la tostara, es cálida, su rugido me da valor para buscarme. ¿Qué pasa?, todo se mueve. Un gran tornado se dirige a mí. Que viento tan fuerte, ¿me tirará al suelo?. La tromba de aire recoge el agua, me envuelve, me desnuda, me alza a lo alto de la habitación. Penetra por mi boca, me llena, me sacia, quizás me esté dando vida. Oídme pájaros, ¡estoy vivo!; oídme felinos, ¡soy pájaro!; oídme lagartos, ¡soy felino!; oídme, ¡no soy yo!. Estoy perdido. No estoy, Soy. No. Fin. Voy. ¿A dónde?. A por mí.
Todo, aire y agua, está dentro de mí. Veo una grieta en la negra pared. Creo que puedo pasar por ella, sí, paso. ¡Oh que veo!, una gran luz pero no hay nada, floto. Ya no, toco suelo. Hace un día precioso, el cielo está tan limpio y el sol lo acaricia todo, hasta mi piel desnuda. Los animales me saludan, los humanos me extrañan, no me ven, creo que son androides. Los árboles se alzan esbeltos, casi tocan las nubes, estas son de colores, el sol es su brocha y el cielo sus pinceles. Un humano se ha acercado y me ha dado un lengüetazo. ¡Que áspero, que sucio!, ojalá te conviertas en lo que eres, un animal presuntamente racional.
¿Por qué el cielo se ha tornado verde?, de azul cristalino a este verde, que cada vez es más oscuro. De nuevo una grieta, que sigue siendo azul celeste, creo que puedo pasar. Si que puedo pero, donde estoy, que apretado, las paredes no son planas, es como un tubo y he cabido justo. Puedo alargar las manos, no consigo llegar al final. Que angustia, anda igual que aquella monjita del colegio, Sor Angustia. ¿Ella se sentiría así, como yo ahora?, no tengo respuesta, solo sé que esto está gelatinoso, que repugnante. Ahora vibra, ¿Qué pasa?. Todo se mueve y vibra cada vez más y más y muchísimo más, se oye un estruendo como un disparo, salgo impulsado, ¡soy el hombre proyectil!, el conocido y reconocido hombre bala, del Gran Circo de los Estúpidos. ¿Dónde caeré?. Ya veo, un gran río me hará de colchón, es azulado y algo verde esmeralda.
No me mojo, formo parte de él. Es como una acaricia de mujer, cuanta sensualidad en sus manos. ¡Ven bésame, tócame, cántame!, ¡oh, cántame y bésame! Desgárrame con tus notas endiabladas. Degústame en un mar de placer. Sacia tus deseos en mí. Luego soseguemos el fuego, acaríciame de nuevo, te besaré junto al mar. Luego moriremos los dos, juntos, para que lo que ha sucedido viva por siempre. Ya, ya veo el fin del río, poco a poco entra por mi nariz. Lo respiro, lo siento, lo canto. Ya es parte de mí, sigue, sigue acariciando mi piel desnuda y yo te seguiré cantando, llorando y por fin el sol guiará nuestros llantos; y la luna nuestro sol. Saciemos nuestros deseos juntos, ya está, ya forma parte de mí. Pero yo, sigo sin estar.
Otra grieta aparece en mi camino, en mi propia búsqueda de mí. No hace falta decir si paso por ella, verdad. Estoy en un bosque de hielo. No obstante las plantas de mis pies no se hielan, al contrario, están calentitas, que gustito. Hay cientos, digo miles, que digo, millones de formas cristalinas diferentes. Está vivo, dentro de esas formas corre un líquido rojo, ¿será sangre?, debe serlo. La luz que atraviesa este bosque hace que en el aire hayan miles de colores y de figurillas luminosas, se me pegan en la piel. Es como mirar a través de un vaso. Vaya, el calorcillo gustoso de los pies se ha ido, los tengo fríos. No puedo casi andar, los gemelos están rígidos. Me estoy congelando, voy a morir. Seré un cubito de hielo en forma de hombre. Aun estando congelado, noto que sigo vivo. Primero se me han congelado las extremidades inferiores, la parte superior del cuerpo podía moverlo, pero he podido resistir muy poco, el frío ha podido conmigo. Se me han helado los…. No noto ya casi mi cuerpo. Sólo noto el bombeo de mi corazón; es curioso la poca atención que le ponemos a nuestra válvula de vida natural. Yo he puesto atención ahora que ya no puedo hacer otra cosa. Formo parte del bosque, soy hielo y por mí corre un líquido rojo, ¿debe ser sangre?, sí o quizás fuego. ¿Pero saldré de aquí?, voy a reventarme las venas, si lo que hay en ellas es fuego, podré salir. Ya está, derrite fuego mío, deshaz el hielo frío y cortante, a la vez que bello. Oigo una guitarra a lo lejos, puedo mover los brazos. Pero pierdo mucha sangre, demasiada. Noto como corre la electricidad por mi cuerpo. ¿Podré deshelar todo?, lo intentaré. ¡Sal serpiente roja! Sal de mí, ayúdame agua del río y tú, mar dorado, tu también tornado. Todos, incluso tú, hielo, ¡ayúdame!. Ya casi está, pero mi fuerza se desvanece, voy a caer, no rendido, eso jamás pero si exhausto. Quizás no vuelva pero estoy contento o quizás no, noto mi último suspiro….adiós.
“-Ya vuelve en si. ¡Ey chico, despierta!. Soy tu médico. Has tenido un accidente cuando ibas en “moto”. He tenido que coserte parte de la frente. Pero está estable, estás vivo. Bueno ahora descansa, más tarde pasaré a ver como evolucionas.”
Vaya, la moto, la autopista, la ardilla y el suelo. Estoy mareado, que oscura es esta habitación. Voy a refrescarme, necesito agua, como si fuese oro. Vuelvo al mundo de nuevo, ¡estoy vivo!. Este lavabo parece un tubo de ensayo, ¡que pequeño!. Meterla cabeza bajo el grifo, oh oh que bien me siento. He cogido frío, voy descalzo, menos mal que hay una alfombra, que gusto. Cerraré la ventana, hay corriente. ¡Uy, vaya, ¿por qué me sorprende verme en el espejo?. No sé, será que hace tiempo que no me veo. ¡Ey, hola!, ¿Cómo estás?. Mejor gracias. ¿Y tú?. Bueno, pues ya ves, después de dormir tanto, me siento pesado, eso si, contento de estar de nuevo contigo, conmigo. En fin de verme reflejado otra vez. ¿Estás seguro?. No, no lo estoy. Pero de lo que sí estoy seguro es que es normal que no esté seguro, sino sería un sapo: ¿no crees?. ¡Si este soy yo!. Suframos, ya se sabe, el que piensa, sufre. Si, ay, mañana, mañana, mañana! Espero verte pronto. Lo mismo digo. Adiós. Adiós y recuerdos.

VASO LLENO, SER VACIO

Llorando bajo la lluvia, otra vez. Soy yo mismo, sólo yo busco mi ruina. No únicamente la mía, también la de los que me quieren. Tenía diecisiete años cuando ya no tenía sangre, sino alcohol. Hoy he llegado a la degeneración total de mi ser cuando he cogido una botella de la basura, pegando a un anciano que también la necesitaba. Yo tengo dinero, no soy rico, soy un trabajador, no había necesidad de agredir para conseguir una botella diabólica, y mucho menos cogerla de la basura.
¿Por qué bebo?, cada día me hago esa pregunta hasta que hago otra: “¿Tenéis whisky?”. Entonces hecho un trago y ya está. Una gota dorada se desliza por mis labio, ¡no, no!, luego la saboreo con la lengua, se mueve por mi paladar, ¡no!; como un niño baja por el tobogán hasta caer en la colchoneta. Más tarde ya se ha apoderado de mí, de mi fuego, de mi sangre. Como hoy, de nuevo.
Voy acabar de una vez, esta vez de verdad. Que mi mujer se fuera con mi amigo no me hizo cambiar; que casi mato a un hombre por conducir ebrio, tampoco; que mi familia me haya abandonado, tampoco; pero que me haya convertido en un ser simple, despreciable, vulgar, sin libertad y sin sangre, eso, eso ya no puedo consentirlo.
Todavía llueve, me voy a desnudar, quiero estar limpio; quiero volver a ser yo. Siempre he bebido, ahora que sea el mundo el que beba de mí.
Dolor intenso en las venas, ya está, bebe tierra pura, si, mi sangre es alcohol, ya no la quiero, tómala tu y sáciate de mi. Probando el líquido rojo aun noto el veneno, parezco una botella rota. Como brilla con la luz de la luna llena. Me siento débil, me cuesta ver, me cuesta oír, no me cuesta llorar.

¡Oh, los niños se acercan!, sonríen y quieren jugar conmigo. Ya no huyen asustados por mis gritos de borracho. Sus madres se sienten seguras y tranquilas. Que vergüenza, he oído como dicen que soy atractivo, ¡ay las mujeres si supierais que era un alcohólico!.
Como brilla el sol, el cielo azul está difuminado por los rayos del astro rey. Varios pájaros cruzan el cielo celeste; me miran y cantan mi nombre. Algo se acerca por el horizonte rojizo, ¿Qué ave es?. ¡Pero si es una mujer alada!, cuanta belleza. Alrededor suyo una gran áurea blanca se dibuja. Se acerca a mí, está a mi lado, me besa y me extiende su mano. Que suave es, que sonrisa más cálida y preciosa. Vete, solo soy un borracho, no merezco tu compañía, la de nadie, nunca he respetado a nada ni a nadie, ni tan siquiera a mi mismo. ¡Vete y déjame solo!.... otra vez. “–No, dame la mano, tu cuerpo, tu alma.” Estoy como embrujado o tendría que decir enamorado. Toma mi mano. Nos alzamos, estoy volando hacia el futuro rojo, tiene una puerta negra, la vamos a atravesar, estoy volando.



SUCESOS:

Hombre no identificado es encontrado muerto en lo alto de la colina, desangrado. Sin familia, se sabe que nació en 1933, murió en el día de autos de 1966, será enterrado el próximo sábado día 6. Alguien quiso que se escribiera esto en su lápida: “Volé, morí, volví a volar, ahora estoy vivo.”

CHILD IN TIME

Una gran nube negra se posa sobre mi cerebro descubierto. No sé si esa nube soy yo o es el cielo triste. Quizás seamos los dos. Ya no hay esperanza. Desde que nací supe que no viviría lo suficiente como para morir, sabiendo que viviría para nacer.
¿Qué silueta dibuja mi sangre?, es la de una lágrima. ¡Oh viejo Pierrot que joven te veo!. Que transparente te percibo, oigo tus sollozos, tus temores, los míos. Algún día nos bañaremos juntos en sangre de cocodrilo. Que bello es aquel animal que sobrevive a si mismo, cuanto cuesta.
Ni tan si quiera el sol puede atravesar esa nube verdosa. Que horror no ver el cielo, pero hay un horror mayor, no saber si eso, es el cielo.
Una lagartija corre entre los relámpagos, es dorada, en su espalda lleva incrustada joyas, piedras preciosas. Un rayo la ha partido en trocitos. Ahora llueve oro, si me desnudo quizás muera. Que fácil. Que difícil. Que simple. La simpleza siempre encierra algo complejo. Pero sólo cuando esa simpleza es de alguien complejo, sino es una bolsa de basura barata, las tres “bes”, esta consonante me recuerda algo, su similitud me asusta, quizás a un número.
No sé si romper lo de ahí arriba. Creo que no puedo. Quizás tanta preocupación sea innecesaria. Pero, ¿qué demonios habrá detrás de tanta oscuridad?, quizás eso, solo eso, demonios. Pero si fuese así, ¿por qué no me recogen de una vez?. Quizás hay….. como se llaman, sí esos seres sin sexo, con el pelo rubio y rizado, con alas, ¡no, no me refiero a bisexuales liberales!. ¡Ah ya sé!, ¡arquetipos!, no, ¡angelitos!. No sé si detrás de eso habrá ángeles, como no sean del infierno.
Creo que he perdido algo, no sé el qué. Me parece que son las ganas de un mañana, o a lo mejor es la sangre, quizás lo he derramado sin darme cuenta. Pero hoy he bebido, no me puede faltar. Cada vez que tacho un día en el calendario un lobo me arranca un trozo de mi carne. Hoy ese lobo se ha llevado mi fuego, ¡ese maldito!. Oigo dentro de mí unas notas que quieren revivirlo. Cada vez temo más y más a esos ojos rojos que me miras, ¿es que no está saciado?. Tendría que hundir mis dedos en esos ojos, una vez en mis manos, comérmelos, ya irán creciendo poco a poco. Me veo reflejado en una gota de barro y me escupo. No puedo hacer nada, soy, me siento, estoy impotente. Venderé mi cuerpo a la ciencia y mi alma al Diablo, no sé; quizás mi alma a la ciencia y mi cuerpo al Diablo, o simplemente nadaré desnudo en un mar de zarzas.
Las células de mi cerebro deben estar jugando a rugby, que dolor. Cada vez me estoy clavando más y más plumas. Mi sangre corre por hojas y tallos de árboles blancos y azules. Pero mi sangre es limitada, moriré. ¿Por qué no llueve?, que estupidez el cielo está descubierto, ninguna nube negra lo cubre. Es el cielo el que está así, de ese color putrefacto. Me encanta tu color pero cuando hay estrella, no cuando ya están muertas. Ese color te lo he puesto yo, ¿Qué quiero esconder, que tapo, a qué renuncio? No lo sabré hasta que no rompa ese cristal azabache. ¿Cómo llegaré hasta allí?, allí donde no existe el horizonte llamado Hoy. Allí donde temo ir. Como. Ya sé, con alas, no, alguien me dijo que si algo quieres sólo con cogerlo basta. Explicaba un cuento que decía: Un hombre se enamoró de una estrella. Su amor era grande, inmenso. Se sentaba al borde de un acantilado para contemplar a su amada. Un día decidió saltar y cogerla. Así lo hizo, pero cuando estaba en el aire pensó que no llegaría, y así fue; vaya si vio estrellas. El narrador del cuento me dijo que si hubiese confiado en si mismo, si hubiese pensado en que sí podía conseguir su meta, ahora sería un amante.
Ya está, yo haré lo mismo, sé que puedo, por que es lo que quiero. Correré hacia él y saltaré con todas mis fuerzas, ya está, ¡ya llego!, ¡que grande es mi cielo!. Voy a romperlo, ¿pero como?, ¡gritando!, ¡cantando!. Me acompañan las notas de mi interior.
Se va desgarrando, ¿qué habrá detrás?. Ya puedo verlo, casi, pasan rayos por las grietas, truenos hacen eco en mi estómago, mis venas serpentean por mi cuerpo y por el cielo, mi cerebro se desparrama, ya puedo ver lo que hay detrás.
-¿Qué fue lo que vio?.
- Lo que vio, amigo, fue su muerte.
-¿Pero eso le importaba?
- No, eso no. Por eso llegó, así sin más.
-¿Sabes cuales fueron sus últimas palabras?
- Yo no, pero tu si que lo sabes, dímelo por favor.
- Creí que lo habías oído, a mi me lo ha dicho una serpiente que chupó de la sangre de aquel individuo que a su vez fue comida por un hombre pequeño que a su vez fue destrozado por un águila. Me dijo: “Lo último que cantó fue Chile in time”.(1)



(1) Canción del grupo de rock Deep Purple (Niño al día)

BALAS SIN NOMBRE

No se cuanto tiempo llevo aquí. Levanto la cabeza levemente solo para mirar si se mueve algo en mi horizonte. Estar tumbado a priori parece cómodo, pero cuando prácticamente es tu posición normal, se te duermen todos los músculos, primero es un cosquilleo, luego ese cosquilleo parecen pequeñas descargas eléctricas, más tarde se convierten en rampas para dar paso al dolor a veces inaguantable, pero para eso nos proporcionan un kid médico legal, no se si me queda algo, yo ya tiro del kid no oficial, de ese que está completamente prohibido por nuestro superiores delante de políticos o estamentos oficiales, pero que en las instrucciones incluso nos explican como debemos tomarlas y en que dosis, y sobre todo no comprarlo en la calle, sino a gente de confianza, claro está que ellos te indican quienes son los de confianza.
Creo que llevo semanas solo comiendo comida enlatada y barras energéticas, ahora hace días que no me vienen a visitar ni superiores ni los de avituallamiento, ya me dijeron en su última visita que tardarían en volver, por eso me dejaron más alimentos y líquidos de lo normal, y medicinas de las legales y de las que no existen. Las órdenes ya las tenía claras antes de tumbarme en esta colina, disparar a todo lo susceptible de ser enemigo.
Mi puesto es privilegiado, es una pequeña colina rodeada de pequeños árboles, matojos y rocas, todo ello me hacen ser invisible, podrían pasarme por encima y no se darían cuenta de que hay un ser humano bajo sus pies. Entre unas rocas he cavado una pequeña zanca en la que yo estoy tumbado, me cubro con un tronco hueco, entre el tronco y yo hay una tela color por una lado de camuflaje verde y por el otro color tierra, el tronco al ser marrón la parte de la malla que me cubre es de un tono arenoso, el resto de decoración son los matojos y hierbajos que me rodean, soy invisible, incluso mi arma es transparente a los ojos de los mortales, es de una aleación que no deja que la luz se refleje, a de mas la pinto dependiendo el paisaje, usamos unas pinturas fáciles de sacar con productos especiales que no existen en el mercado tradicional. En la base de la zanja me he colocado una manta algo acolchada para no estar del todo incómodo, yo ya ni la noto.
A veces me incorporo, pero no debo estar mucho tiempo enseñando mi cuerpo porque al estar solo soy presa fácil para el enemigo, aun poniendo trampas caería fácilmente si detectaran mi posición. La ciudad que controlo está a un kilómetro, si veo movimiento extraño me da tiempo de huir, pero a donde, por eso solo paso algún minuto fuera de mi caparazón, la verdad es que me asemejo más a un caracol que a un ser humano. Tendríais que ver cuando me levanto de mi escondrijo, me tiemblan las piernas casi no me aguanto en pie, si alguien mirara vería a un matorral dando tumbos, llevo una especie de mono de camuflaje adornado como si fuese un árbol de navidad pero en vez de bolas plateadas llevo colgado hojas, piedras y arena, y mi espíritu muy navideño, la verdad no es.
El dormir es un tema peliagudo, no puedo estar más de dos horas seguidas, pero por otro lado necesito relajar cuerpo y mente, así que me he hecho un planning de descanso, cada seis horas de tensión duermo o descanso una o dos horas máximo. Mi despertador no suena ni vibra, ni hace luces, es un reloj interno, mi cuerpo se ha adaptado tanto a este sistema que mis párpados se abren automáticamente . No sé lo que haré cuando llegue a casa y tenga una vida normal, si vivo solo, en fin no hay problema pero como mantenga una relación con alguien, lo vamos a pasar mal. Supongo que luego sabré adaptarme a la vida de un civil corriente, con familia y con las preocupaciones típicas, ir al super, pagar hipoteca, sacar al perro a pasear, dormir ocho horas seguidas, no matar a nadie, digo yo que lo sabré hacer ¿no?.

No se cuanto tiempo llevo aquí. Creo que llevo semanas o meses, para mi el tiempo no existe o al menos no debe existir, sino podría acabar loco o peor aún, dormido. Por suerte mi tiempo lo calculo a través de las víctimas de mi puntería. Procuro hacer que caiga un terrorista cada intervalo entre descanso y descanso, así se cuando he de descansar o comer o mear, les he de llamar terroristas en nuestro vocabulario queda excluido hablar de hombres, o mujeres o niños, o simplemente seres vivos, para nosotros solo son trozos de carne y a nuestros superiores se les antoja llamar terroristas, así tenemos todos las conciencias tranquilas, o al menos aparentemente. Que lejos de la realidad. Bueno haciendo este cálculo diría que llevo, a ver si cuento que cada hora cae uno, pero claro si van de dos en dos… no entonces solo cuento uno, días festivos no valen… los del camión, no me quedó claro cuantos iban… si, creo que llevo más de dos meses aquí.
Cuando la conciencia llama a tu puerta también debemos sobreponernos, para eso hay unas técnicas, les llaman Tácticas de sobreconciencia, hay varios capítulos, es lógico es un tema que preocupa a nuestros superiores, no vaya a ser que nos derrumbemos a las primera de cambio, y es que matar en nombre de la libertad no es fácil, si te preparas psicológicamente un poquito se hace mas llevadero, y si te medicas más aun. Una de las tácticas es darle sentido a tu disparo, es decir darle un motivo de que exista por ejemplo, ayer le disparé a un soldado enemigo, si te entran dudas piensas, él haría lo mismo, te mataría sin dudarlo o quizás a un compañero tuyo o violaría a tu mujer si pudiera, o invadiría un país bueno. Así pues tu bala se llama libertad o uf menos mal que te he usado.
Si por ejemplo matas a una mujer piensas que en su vestido lleva escondido alimentos o medicinas para tus enemigos, lo que quiere decir que alimenta a terroristas, esos que a su vez te podrían matar a ti o tus compañeros o violar otra vez a tu mujer, no entra en nuestras cabezas porque está prohibido pensar que esa enorme barriga alberga un bebé, no, sobre todo eso no!
Si por otro lado matas a un niño de edades entre catorce y diecisiete años, se considera adulto y por tanto un soldado, por tanto es el punto explicado antes. Si por otro lado el niño es menor de catorce años, la cosa cambia, has de pensar que en sus juguetes puede haber algún tipo de explosivo, y si no lleva ningún juguete, puede ser que lleve adosado a su cuerpo una bomba, lo cual es un claro peligro para la humanidad libre, la cual nosotros defendemos. Así pues no le quitamos la vida a él, sino salvamos la vida a muchos otros niños inocentes. Y en este caso la bala se llama esperanza.
Como veis hay muchos motivos para cerrar las puertas a la conciencia. Uy hay movimiento en la calle mayor, o en lo que queda de ella, muchos soldados, coches blindados, periodistas; ¿que está pasando?, voy a ver de cerca, solo he de destapar a mi amiga y poner el ojo cerca de la mira, es brutal como un kilómetro de distancia se reduce a nada. Pero, si son de los nuestros, porque no me han dicho nada, ¿habremos tomado el control de la ciudad?, se han olvidado de mi, yo que llevo semanas aquí defendiendo al mundo de terroristas. Quien será el del coche, a ver ya sale, ¡oh Dios, si es mi Presidente! Definitivamente hemos tomado el control no solo de esta ciudad sino de la zona, porque si viene en persona, muy seguros han de estar de que no le suceda nada.
Creo que mi conciencia se ido de vacaciones. Porque me está entrando unas ganas de matar a mi jefe. Pero para asegurarme de que no me jugará una mala pasada, voy a convencerla. A ver, en primer lugar el tiene el poder de decidir a quien matamos y a quien no, eso por otro lado se puede poner en contra de nuestro país libre, que deja de ser libre cuando solo una persona puede acabar con millones de ellas; si, voy bien, en nombre de la seguridad me hace matar a niños, mujeres y a todo lo que se mueva, pero en verdad lo que interesa es el precio del petróleo, por tanto miente, por tanto esto va en contra de la educación de esos niños a los que defendemos matando a otros; sigo bien. Creo que esta bala que ya está cargada la voy a llamar, por fin me nos libramos de él. Se que después de él vendrán otros, muchos otros, pero y lo a gusto que me voy a quedar, quizás le demuestre a todos, que no hay nadie que se libre de la muerte repentina, esa muerte a la que me han enseñado aplicar sin piedad, sin dudar he de apretar el gatillo, se cruce quien se cruce en mi punto de mira, y soy bueno, voy a realizar el último de mis disparos, luego recogeré mis cosas y desapareceré, total, no existo, ellos han querido que no existiera, a de mas tengo más de un kilómetro de ventaja. Mis músculos se recuperarán rápido, aun me queda "medicina", colombiana, muy buena. Lo que no se si reclamar un finiquito o las vacaciones que me deben, quizás no. En fin me voy que el dedo ya ha hecho su función.